Se va a cambiar la mano”… y se nota que la mano cambió: desempleo llega al 9,5% y la economía retrocede
El desempleo llegó al 9,5%, su nivel más alto en cinco años, mientras casi un millón de personas busca trabajo y la economía acumula dos trimestres de contracción interanual. La prometida “mano” del Gobierno de Kast efectivamente cambió, pero hasta ahora lo ha hecho golpeando el empleo, la estabilidad y el bolsillo de las familias

La promesa era categórica: con José Antonio Kast en La Moneda, “se iba a cambiar la mano”. Para miles de familias que depositaron sus esperanzas en un gobierno de ultraderecha —convencidas de que llegarían más inversión, crecimiento y puestos de trabajo—, el cambio comienza a sentirse, pero no precisamente en la dirección prometida.
La tasa de desocupación alcanzó el 9,5% durante el trimestre mayo-julio de 2026, su nivel más alto en cinco años. En igual período de 2025 había sido de 8,7%, por lo que el desempleo aumentó 0,8 puntos porcentuales en doce meses.
Dicho de otra forma, la cantidad de personas desocupadas creció 10,4% en un año y ya son más de 980 mil los chilenos y chilenas que buscan trabajo sin encontrarlo.
La situación golpea con especial fuerza a las mujeres, cuya desocupación llegó al 10,3%, mientras entre los hombres alcanzó el 8,9%.
Además, el empleo total disminuyó 0,2%, los asalariados formales retrocedieron 2,4% y la informalidad se elevó al 26,5%.
No se trata, entonces, únicamente de un porcentaje incómodo: detrás de las cifras hay menos empleos, mayor precariedad y familias que comienzan a sentir en sus bolsillos el verdadero significado del supuesto “cambio de mano”.
El panorama se agrava al observar la actividad económica. El PIB cayó 0,3% durante el primer trimestre y 0,2% interanual en el segundo, acumulando una contracción de 0,3% durante el primer semestre de 2026. Diversos analistas han calificado esta sucesión de retrocesos como una recesión técnica, aunque técnicamente la definición más estricta suele considerar dos trimestres consecutivos de caída del PIB desestacionalizado respecto del trimestre anterior. Lo que no admite discusión semántica es que la economía perdió dinamismo, la inversión se estancó y el empleo se deterioró.
Frente a este escenario, el biministro de Economía y Minería, Daniel Mas —no “Quiroz”— intenta rescatar algunas señales parciales y sostiene que el Gobierno enfrenta el problema “con mucha seriedad”.
También destaca que el programa Modo Empleo habría generado 35 mil puestos de trabajo.
Sin embargo, esa defensa choca con la cifra principal: hay 16.290 empleos menos que hace un año y 89.280 menos que en el trimestre móvil anterior.
Los números pueden ordenarse, compararse y presentarse desde distintos ángulos, pero no pueden hacer desaparecer a casi un millón de personas desempleadas. Tampoco es razonable celebrar 35 mil empleos atribuidos a un programa gubernamental mientras el mercado laboral pierde decenas de miles de puestos y la desocupación alcanza su peor registro en cinco años.
El Gobierno de Kast llegó prometiendo crecimiento, confianza y una economía liberada de las supuestas trabas del período anterior.
Pero, por ahora, la realidad exhibe una contradicción incómoda: más desempleo, menos ocupados, caída del empleo formal y una economía que acumula dos trimestres de contracción interanual.
Sí, presidente Kast: se nota que “la mano cambió”.
El problema es que, hasta ahora, cambió para apretar más fuerte a los trabajadores, a las mujeres, a los jóvenes que buscan su primer empleo y a las familias que esperaban que las promesas de campaña se transformaran en trabajo, estabilidad y bienestar.
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