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Salvar a CODELCO o preparar el terreno para venderla?

Mario Waissbluth pudo palabras a una operación política que comienza a desplegarse contra la principal estatal de Chile:”Hay un deporte instalado por el actual Gobierno y por un sector de la de la derecha: sacarle la cresta a CODELCO”

Víctor Reyes3 min de lectura

Mario Waissbluth puso palabras claras a una operación política que comienza a desplegarse contra la principal empresa estatal chilena.

En entrevista con Mirna Schindler, en el programa Al Pan Pan de El Mostrador, el exdirector de la cuprífera respondió a la propuesta del presidente del Partido Republicano, Arturo Squella, quien planteó privatizar total o parcialmente la compañía para que ingresara lo que denominó “oxígeno privado”.

La iniciativa fue desautorizada incluso por el propio Gobierno, cuyos ministros aclararon que la privatización no está actualmente en sus planes.

Waissbluth calificó la propuesta como políticamente inviable.

Para vender Codelco sería necesaria una reforma constitucional aprobada por cuatro séptimos de los diputados y senadores en ejercicio, correlación de fuerzas que hoy no existe.

Además, advirtió que una iniciativa semejante provocaría una reacción inmediata de los trabajadores y podría paralizar por meses una empresa fundamental para los ingresos fiscales.

Se trata de una advertencia del entrevistado, no de un hecho ya acordado por los sindicatos.
elmostrador.cl

Pero el centro de la entrevista no está solamente en la privatización.
Está en explicar cómo se produjo el endeudamiento que ahora algunos utilizan como argumento para debilitar a Codelco.

Waissbluth sostiene que durante décadas el Estado chileno retiró prácticamente todas las ganancias de la empresa, privándola del capital necesario para invertir, innovar, renovar sus yacimientos y mantener su producción.

Ninguna compañía privada en ninguna parte del mundo, podría sostenerse si su propietario le sacara año tras año todos sus excedentes y después la obligara a endeudarse para financiar sus inversiones.

La práctica empresarial razonable, explicó, sería dejar dentro de la compañía al menos un 30% de sus utilidades.

Según su análisis, si esa política de capitalización se hubiera mantenido durante las últimas tres décadas, la deuda de Codelco sería considerablemente menor.

Ese porcentaje corresponde a la opinión técnica expresada por Waissbluth y no a una obligación legal vigente.

Los antecedentes fiscales muestran, además, que la relación entre Codelco y el Estado no consiste simplemente en retirar “ganancias”: la empresa transfiere recursos mediante impuestos, utilidades y otros pagos establecidos legalmente. También ha habido años recientes en que no traspasó excedentes al Fisco y se adoptaron decisiones de capitalización.
Por eso, el debate serio debe distinguir entre la crítica histórica planteada por Waissbluth y las operaciones fiscales específicas de cada período.

El entrevistado también cuestionó duramente la actuación de Bernardo Fontaine, presidente del directorio de Codelco, señalando que estaría utilizando de manera impropia la exposición que le entrega su cargo. Fontaine ha hablado públicamente de una crisis productiva y financiera, aunque al mismo tiempo ha señalado que la compañía debe continuar bajo control estatal.

La pregunta, entonces, es inevitable: ¿estamos ante dirigentes que realmente buscan fortalecer Codelco o ante actores políticos que exageran sus dificultades para mantenerse en el centro de la pista y preparar a la opinión pública para la entrada de capitales privados?

Squella, presidente del partido Repúblicano, sabe que no cuenta con los votos para vender la empresa.
Fontaine sabe que su cargo exige cuidar y fortalecer el patrimonio que administra.
Sin embargo, ambos contribuyen a instalar una narrativa en la que Codelco aparece como un fracaso, mientras se oculta que durante años debió financiar inversiones gigantescas sin conservar una proporción suficiente de los recursos que ella misma generaba.

Más que los “bufones” de una comedia política, parecen voceros de una antigua estrategia: debilitar una empresa pública, responsabilizarla por las consecuencias de ese debilitamiento y luego presentar al capital privado como su único salvador.
Codelco necesita transparencia, eficiencia, control de costos, inversiones y una verdadera política de capitalización.
Lo que no necesita son amenazas grandilocuentes ni titulares pagados, destinados a convertir el patrimonio de todos los chilenos en una oportunidad de negocios para unos pocos.
La entrevista completa y sus extractos están disponibles en las plataformas de El Mostrador.cl

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Víctor Reyes
Redacción · 31 de julio de 2026 · 07:26

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