No veo mayor problema”: la tranquilidad de gobernar con poderes extraordinarios
Mientras el Presidente José Antonio Kast asegura que “no ve mayor problema”, su propuesta de reforma constitucional busca ampliar de manera significativa las facultades del Ejecutivo frente a amenazas a la seguridad, incluyendo restricciones a derechos y un mayor despliegue de las Fuerzas Armadas. Una iniciativa que promete reforzar el orden, pero que también reabre el debate sobre los límites del poder presidencial y las garantías democráticas.

El gobierno ultraderechista de José Antonio Kast impulsa una reforma constitucional en materia de seguridad que crea un nuevo estado de excepción para enfrentar amenazas graves vinculadas al crimen organizado y el terrorismo.
La propuesta permitiría al Presidente decretarlo inicialmente por hasta 120 días y prorrogarlo por otros 120, otorgándole facultades extraordinarias.
Entre las medidas más delicadas están la posibilidad de restringir o suspender la libertad personal y de desplazamiento, limitar las reuniones y asociaciones, interceptar y registrar comunicaciones, requisar bienes y desplegar a las Fuerzas Armadas en apoyo de Carabineros y la PDI.
La seguridad es una preocupación legítima y urgente, pero una modificación de esta magnitud también abre un debate fundamental: hasta dónde puede ampliarse el poder presidencial y restringirse derechos ciudadanos sin debilitar los contrapesos democráticos y el Estado de Derecho.
Y frente a todo esto, la respuesta presidencial parece resumirse en una frase: “No veo mayor problema
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