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LA MANO CAMBIÓ… TAMBIÉN EN ECONOMÍA

El Imacec de julio cayó 1,5% anual y marcó su peor retroceso desde marzo de 2023. Mientras el Gobierno enfrenta ahora las cifras que antes utilizaba para cuestionar a sus adversarios, la economía vuelve a recordar que las promesas de campaña chocan tarde o temprano con la realidad de gobernar.

Víctor Reyes2 min de lectura

Durante la campaña se prometió un cambio de rumbo, más crecimiento, inversión y una economía que volvería a moverse. Pero las cifras empiezan a contar una historia bastante menos épica.
El Banco Central informó que el Imacec de julio de 2026 cayó 1,5% respecto del mismo mes del año anterior, mientras que la actividad desestacionalizada retrocedió 1,7% respecto de junio.
Es la mayor caída anual registrada desde marzo de 2023.
Y esto ocurre después de que junio había mostrado un crecimiento anual de 2,4%, por lo que el retroceso de julio representa un brusco cambio respecto del mes anterior.

Según el propio Banco Central, la caída estuvo explicada principalmente por la minería, y en menor medida por los servicios y la industria.
La producción de bienes disminuyó 3,2% anual, afectada especialmente por el cobre, debido a menores leyes del mineral, mantenciones y condiciones climáticas adversas. Los servicios, por su parte, retrocedieron 0,7%. El comercio fue una de las pocas áreas que logró crecer, con un 0,7%.

Aquí aparece la inevitable ironía política.
Durante años, desde la oposición, resultaba fácil responsabilizar al gobierno de turno por cada cifra negativa: si bajaba la inversión, era responsabilidad del Presidente; si caía el Imacec, era consecuencia de la incertidumbre; si aumentaba el desempleo, era falta de conducción económica.
Ahora que la mano cambió, también cambió el lugar desde donde se observan las cifras.

Porque gobernar significa descubrir que la economía no funciona mediante consignas electorales, que los inversionistas no reaccionan simplemente a un discurso presidencial y que el crecimiento depende de múltiples factores internos y externos.

Sin embargo, tampoco corresponde caer en la misma simplificación utilizada tantas veces en campaña: un solo Imacec negativo no permite afirmar por sí mismo que toda la estrategia económica del Gobierno haya fracasado.

El Banco Central señala expresamente factores mineros y climáticos que incidieron en julio.
Pero políticamente la cifra sí plantea una pregunta incómoda:
¿Dónde quedó aquel crecimiento que parecía estar esperando únicamente un cambio de Presidente para aparecer?
La realidad comienza a cobrar las promesas.
Y cuando las expectativas electorales chocan con los números del Banco Central, ya no basta con repetir que “la mano cambió”.
Porque aparentemente…

LA MANO CAMBIÓ.
Y EL IMACEC TAMBIÉN.
Ahora toca gobernar.
Y gobernar es bastante más difícil que hacer campaña.

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Víctor Reyes
Redacción · 1 de septiembre de 2026 · 08:50

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