QUIÉN ESTÁ DEFENDIENDO A CHILE?
Las dudas sobre la conducción de la política exterior. Una pregunta incómoda quedó instalada después de escuchar a la experta en derecho internacional Paz Zárate en Lo que importa, de Daniel Matamala: ¿tiene Chile hoy un canciller preparado para enfrentar el mundo que estamos viviendo?

Zárate apunta al corazón del problema: Francisco Pérez Mackenna posee una enorme experiencia empresarial y comercial, pero política comercial no es lo mismo que política exterior.
El mundo de hoy exige comprender geopolítica, seguridad, soberanía, defensa, relaciones entre potencias y los delicados equilibrios entre Estados.
El propio programa resume las críticas al canciller precisamente en esos términos: experiencia comercial, pero debilidad frente a los desafíos propiamente políticos de las relaciones internacionales.
Y los hechos obligan a preguntarse si esa crítica tiene fundamento.
Estados Unidos impuso una sobretasa de 12,5% a una parte importante de las exportaciones chilenas; su embajador habló públicamente de aplicar en Chile la denominada “Doctrina Donroe” y llegó a afirmar que con el gobierno de Kast su implementación resultaba “muy fácil”. El canciller rechazó posteriormente que Chile hubiese aceptado semejante doctrina.
Con Argentina tampoco han faltado señales preocupantes. Un decreto argentino todavía describe el Estrecho de Magallanes como espacio de “control conjunto”; autoridades argentinas han hecho declaraciones que reabrieron la discusión y Javier Milei, estando en Chile, calificó de “zurdos mugrientos” a sectores de izquierda, ante lo cual el Presidente Kast optó por señalar que él no habría utilizado esas palabras, pero evitó condenarlas.
Entonces la pregunta de Matamala adquiere otra dimensión:
¿Quién defiende a Chile?
Pérez Mackenna fue durante casi tres décadas uno de los ejecutivos más importantes del Grupo Luksic. Esa trayectoria puede ser extraordinariamente útil para negociar inversiones, comercio y negocios internacionales.
Pero La Moneda no es Quiñenco y la Cancillería no es una gerencia corporativa.
El Presidente Kast todavía está a tiempo de corregir. Gabriel Boric modificó ministros, equipos y orientaciones cuando la realidad política se lo exigió.
Gobernar también consiste en reconocer cuándo una persona valiosa puede no ser la adecuada para determinado cargo.
Chile necesita una Cancillería capaz de conversar con Washington y Beijing, pero también de decir no cuando corresponda; de mantener una buena relación con Buenos Aires, pero sin un milímetro de ambigüedad respecto de nuestra soberanía.
Porque cuando los intereses permanentes del Estado están en juego, las amistades ideológicas, empresariales o personales deben quedar afuera.
Chile necesita socios. No tutores.
Necesita comercio. Pero también soberanía.
Y, sobre todo, necesita una respuesta clara a una pregunta elemental: ¿quién defiende a Chile?
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