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Patricio Guzmán: murió el cineasta que hizo de la memoria de Chile una batalla contra el olvido

El cineasta chileno Patricio Guzmán, autor de la monumental La batalla de Chile y una de las voces fundamentales del documental latinoamericano, falleció a los 85 años. Premiado internacionalmente y reconocido con el Premio Nacional de Artes de la Representación y Audiovisuales, deja una obra imprescindible para comprender el golpe de Estado, la dictadura, los derechos humanos y la persistente lucha de Chile contra el olvido.

Víctor Reyes3 min de lectura

Chile despide hoy a Patricio Guzmán Lozanes (1941-2026), uno de los documentalistas más importantes de nuestra historia y una figura fundamental del cine político latinoamericano. Falleció este martes 15 de septiembre, a los 85 años, en París, ciudad donde residía, producto de un paro cardiorrespiratorio.

Pero hablar de Patricio Guzmán es hablar mucho más que de cine. Es hablar de memoria.

Su cámara estuvo allí cuando Chile vivía uno de los momentos más decisivos de su historia. Registró el gobierno de Salvador Allende, la movilización popular, la polarización política, el golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973 y las heridas que la dictadura dejaría abiertas durante décadas.

De ese trabajo nació su obra monumental: La batalla de Chile: la lucha de un pueblo sin armas, trilogía integrada por La insurrección de la burguesía, El golpe de Estado y El poder popular. Guzmán comenzó a filmar aquel proceso en 1973 y, tras el golpe, fue detenido y permaneció aproximadamente dos semanas en el Estadio Nacional antes de partir al exilio. El material pudo salir de Chile y posteriormente fue trabajado en Cuba con el apoyo del ICAIC.

Hay además un nombre inseparable de aquella obra que merece ser recordado: Jorge Müller Silva, director de fotografía de La batalla de Chile, quien fue detenido durante la dictadura y permanece como detenido desaparecido.

Guzmán nunca abandonó esa búsqueda.

En películas como La memoria obstinada, El caso Pinochet, Salvador Allende, Nostalgia de la luz, El botón de nácar, La cordillera de los sueños y Mi país imaginario, volvió una y otra vez sobre Chile, sus desaparecidos, sus silencios, su geografía y la necesidad de impedir que el tiempo convirtiera la historia en olvido.

Su obra recibió reconocimiento mundial. El botón de nácar obtuvo el Oso de Plata al Mejor Guion en la Berlinale de 2015; La cordillera de los sueños recibió el L’Œil d’Or al Mejor Documental en Cannes en 2019; Nostalgia de la luz fue ampliamente premiada internacionalmente; y en 2023 Chile le otorgó el Premio Nacional de Artes de la Representación y Audiovisuales.

También recibió, entre otras distinciones, la Medalla Pablo Neruda al Mérito Artístico y el Prix Scam por el conjunto de su obra.

Patricio Guzmán hizo algo que pocos cineastas consiguen: transformó una cámara en un archivo histórico de un país. Filmó para que las generaciones que no habían nacido en 1973 pudieran mirar a los ojos a quienes sí estuvieron allí.

Hoy se apaga la cámara de Patricio Guzmán, pero quedan sus imágenes.

Y mientras La batalla de Chile continúe siendo vista; mientras alguien vuelva a preguntarse por Allende, por el golpe de Estado, por los detenidos desaparecidos y por las heridas de la dictadura; mientras una nueva generación se niegue a aceptar el olvido como versión de la historia, Patricio Guzmán seguirá hablando desde la pantalla.
Porque los pueblos que conservan su memoria pueden discutir su historia. Los pueblos que la pierden quedan condenados a que otros la escriban por ellos.

**Hasta siempre, Patricio Guzmán.
Tu cámara quedó encendida en la memoria de Chile.**

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Víctor Reyes
Redacción · 15 de septiembre de 2026 · 15:13

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