QUÉ DESASTRE, HUEÓN”: CUANDO LAS PROMESAS DE KAST CHOCAN CON LA REALIDAD
A seis meses de asumir, las cifras comienzan a enfrentar al gobierno de Kast con sus propias promesas: desempleo al alza, más de 10% de cesantía femenina y una economía prácticamente estancada. Mientras tanto, Republicanos intenta atribuirse el aumento de la PGU aprobado durante el gobierno de Boric. La frase que se escapó al ministro del Trabajo con el micrófono abierto parece resumir el momento: “Qué desastre, hueón”.

La frase se le escapó al ministro del Trabajo, Tomás Rau, con el micrófono abierto en pleno Senado: “Qué desastre, hueón”.
Daniel Matamala tomó esas palabras para titular su última columna. Y probablemente pocas frases resumen mejor los primeros seis meses del gobierno de José Antonio Kast.
Porque llegó la hora de comparar lo que se decía desde la oposición con lo que ocurre ahora desde La Moneda.
PRIMER DESASTRE: EL EMPLEO
Durante la campaña presidencial, Kast atacó duramente la gestión laboral del gobierno de Gabriel Boric y apuntó especialmente contra Jeannette Jara, exministra del Trabajo y posteriormente su contendora presidencial.
Cuando el desempleo era de 8,7%, Kast hablaba de una “ministra del desempleo” y denunciaba que Chile tenía más de un millón de personas desempleadas.
Hoy gobierna él.
Y el desempleo nacional llegó al 9,5%, con 981.044 personas sin trabajo, mientras entre las mujeres alcanza un preocupante 10,3%.
Más grave todavía: Kast prometió llevar el desempleo al 6%.
La realidad está caminando exactamente en la dirección contraria.
Y precisamente cuando Chile necesita instrumentos para aumentar la participación laboral femenina, la Sala Cuna Universal —una iniciativa fundamental para facilitar el acceso de miles de mujeres al empleo— sigue entrampada.
Fue en medio de esa discusión cuando al propio ministro Rau se le escapó:
“Qué desastre, hueón”.
Quizás sin querer terminó describiendo algo bastante más grande que una votación parlamentaria.
SEGUNDO DESASTRE: APROPIARSE DE LA PGU
Ahora el Partido Republicano celebra en sus redes:
“Kast no eliminó la PGU, ¡la aumentó!”
Pero hay un pequeño problema: Kast no aumentó la PGU.
El incremento gradual hasta los $250.000 quedó establecido en la reforma previsional aprobada por el Congreso en enero de 2025, durante el gobierno de Gabriel Boric, y posteriormente promulgada por ese mismo gobierno.
Más aún: el Partido Republicano rechazó la reforma previsional.
Mientras el gobierno de Boric y buena parte de Chile Vamos llegaron al acuerdo que permitió sacar adelante la reforma, Republicanos votó en contra y posteriormente desarrolló una campaña criticándola.
Y ahora que una de sus medidas comienza a beneficiar a cientos de miles de adultos mayores, aparece el mismo partido intentando presentarla como logro del gobierno de Kast.
No.
La PGU de $250.000 no nació bajo Kast. Se está implementando bajo Kast porque fue aprobada y financiada durante el gobierno anterior.
Una cosa es administrar una ley heredada.
Otra muy distinta es adjudicarse su autoría.
TERCER DESASTRE: LA ECONOMÍA
Aquí aparece quizás la contradicción política más evidente.
Cuando Chile creció 2,5% en 2025, Kast hablaba de “emergencia económica”, acusaba incompetencia y prometía llevar el crecimiento al 4%.
Hoy el Banco Central proyecta para 2026 un crecimiento de apenas 0,25% a 0,75%.
El desempleo llegó al 9,5%.
El empleo femenino supera el 10%.
El mercado laboral se deteriora.
La demanda interna se ha debilitado.
Y aquellas cifras que ayer eran presentadas como evidencia de un gobierno económicamente incompetente, hoy parecen merecer silencio.
Ese es el problema de construir una campaña sobre la idea de que todos los problemas económicos dependen exclusivamente de quién ocupa La Moneda.
Gobernar demuestra que la economía es bastante más compleja que una consigna electoral.
Kast prometió crecimiento del 4%.
Prometió desempleo del 6%.
Prometió terminar con el déficit fiscal.
Y apenas seis meses después, las cifras empiezan a confrontar duramente esas promesas.
Mientras tanto, algunos de los avances que hoy celebra su gobierno —como el aumento de la PGU— fueron construidos precisamente por quienes antes calificaban de incompetentes.
Esa es la paradoja.
Lo bueno que heredaron, intentan presentarlo como propio.
Lo malo que antes atribuían exclusivamente al gobierno, ahora tiene explicaciones internacionales, estructurales o técnicas.
Cuando estaban en la oposición, todo era culpa de Boric.
Ahora que gobiernan, aparentemente nada es culpa de Kast.
Y quizás por eso aquella frase pronunciada accidentalmente frente a un micrófono abierto terminó convirtiéndose en una síntesis política involuntaria de estos primeros seis meses:
“Qué desastre, hueón”.
Los datos duros sostienen bien el argumento: el INE confirma 9,5% de desempleo nacional y 10,3% femenino; el Banco Central redujo fuertemente su expectativa de crecimiento; y los registros legislativos confirman que la reforma que aumentó la PGU fue despachada en enero de 2025, durante Boric.
Además, una verificación publicada hace pocos días calificó como falsa la atribución del aumento de la PGU a Kast y constató que 12 diputados republicanos rechazaron la reforma en su votación final.
Instituto Nacional de Estadísticas +3
Vergara 240
Leer la columna “Qué desastre, hueón” de Daniel Matamala en La Tercera
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