EN VIVO
Cargando clima…
Viento PatagónViento Patagón
PublicidadEste espacio está disponibleLlega a los lectores de Aysén · ver tarifas
Actualidad

JUNAEB: EL TELÉFONO DEL “CONDE NEGRO” Y UNA CAJA DE PANDORA QUE RECIÉN COMIENZA A ABRIRSE

La incautación y peritaje del teléfono de Darío Calderón, conocido como el “Conde Negro”, podría convertirse en una pieza clave de la investigación por las presuntas irregularidades en Junaeb. El cruce de mensajes, contactos, reuniones y antecedentes financieros podría revelar nuevas conexiones entre actores políticos, empresariales y operadores de poder, abriendo aristas hasta ahora desconocidas en una causa que amenaza con transformarse en una verdadera caja de Pandora.

Víctor Reyes3 min de lectura

La investigación por las presuntas irregularidades y eventuales delitos de corrupción en torno a las millonarias licitaciones de Junaeb acaba de entrar en una fase que podría resultar mucho más delicada de lo que hasta ahora conocemos.

La Fiscalía de Alta Complejidad Oriente, encabezada por Constanza Encina, consiguió autorización judicial para incautar los dispositivos electrónicos de Darío Calderón González, conocido en los círculos del poder como “el Conde Negro”, además de acceder a antecedentes bancarios.

Calderón aparece como imputado en la investigación y fue presidente de NutreChile, gremio que agrupa a empresas proveedoras de alimentación escolar.

¿Por qué este teléfono genera tanta inquietud?

Porque no estamos hablando de un actor cualquiera. Durante décadas, Calderón tejió una extensa red de relaciones en el mundo político, empresarial y judicial.

Registros públicos consignados por BioBioChile muestran más de un centenar de reuniones de lobby y vínculos con importantes empresarios y figuras públicas.

Su nombre incluso apareció mencionado en antecedentes relacionados con el denominado caso Hermosilla.

Por eso, desde el punto de vista investigativo, un teléfono celular puede transformarse en una verdadera radiografía de una red de poder.

Mensajes de WhatsApp, llamadas, correos, agendas, archivos, contactos y comunicaciones cruzadas pueden permitir a los investigadores reconstruir quién habló con quién, cuándo lo hizo y —si existe evidencia vinculada a los hechos investigados— qué gestiones pudieron realizarse alrededor de contratos públicos.

Aquí podría estar la auténtica “caja de Pandora”.

No porque pueda presumirse de antemano que todas las personas que aparecen en sus contactos hayan cometido algún delito —eso sería irresponsable—, sino porque el cruce entre sus comunicaciones, antecedentes bancarios y otros dispositivos incautados podría permitir a Fiscalía reconstruir redes de relaciones que hasta ahora permanecían invisibles.

Y el escenario es todavía mayor.
La investigación por Junaeb ya alcanzó al Congreso.
La PDI realizó diligencias en oficinas y domicilios relacionados con los senadores Miguel Ángel Calisto y Sergio Gahona, además de otros investigados.
La Fiscalía indaga eventuales delitos de cohecho, fraude al Fisco, soborno, lavado de activos y tráfico de influencias vinculados a licitaciones del Programa de Alimentación Escolar.

En el caso de Calisto, además, fueron incautados un teléfono celular y un computador, mientras su defensa anunció acciones destinadas a limitar el análisis exclusivamente a antecedentes relacionados con esta investigación.
Por eso, probablemente lo verdaderamente trascendente recién comienza.

La clave ya no estará solamente en cada celular examinado individualmente, sino en el cruce de las comunicaciones entre todos los dispositivos incautados.

Si aparecen números repetidos, conversaciones coincidentes, intermediarios comunes, reuniones previamente coordinadas o movimientos económicos relacionados, Fiscalía podría comenzar a reconstruir un mapa mucho más amplio de relaciones.
Una investigación de corrupción funciona justamente así:
un mensaje conduce a un contacto; un contacto conduce a una reunión; una reunión puede conducir a una transferencia; y una transferencia puede conducir a una nueva arista investigativa.

El teléfono del llamado “Conde Negro” podría terminar siendo mucho más que una pieza de evidencia.
Podría convertirse en el hilo del cual comiencen a tirarse otras madejas del poder político y empresarial chileno.
Ahora deberá hablar la evidencia.
Porque cuando los teléfonos llegan a manos de los peritos, las redes que durante años permanecieron en la penumbra pueden comenzar, finalmente, a quedar al descubierto.

Todos los mencionados mantienen su presunción de inocencia mientras no exista una sentencia judicial firme

CompartirXFacebookWhatsApp
Víctor Reyes
Redacción · 22 de agosto de 2026 · 08:52

Comentarios (0)

Los comentarios requieren aprobación del administrador.

Sé el primero en comentar.

Te puede interesar