Corte del Puente Ibáñez: Municipalidad ajusta el tránsito urbano pero advierte que los viajes se alargan y todo dependerá del autocuidado
A partir del 4 de diciembre el viaducto será solo para peatones y ciclistas, lo que incrementará los flujos vehiculares en el centro de la comuna y obligará a modificar cruces, aunque la directora de Tránsito reconoce que la responsabilidad individual será clave ante la congestión.

El próximo 4 de diciembre la vida cotidiana de quienes transitan por el puente Presidente Ibáñez dará un vuelco. Con el inicio de las obras de conservación, el viaducto quedará habilitado exclusivamente para peatones y bicicletas, una medida que impactará directamente la movilidad y los tiempos de traslado de la comunidad, sumándose a las congestiones que ya se viven en el sector.
Ante este escenario, la directora de Tránsito, Mabel Velásquez, presentó los avances del plan de contingencia en el Concejo Municipal de Aysén. La responsabilidad de las medidas recae en Vialidad para los sectores rurales y accesos al Puente 1, mientras que el municipio se enfoca en el área urbana. Se instalarán resaltos, luminarias y bandas alertadoras en los accesos al puente Dun y la variante Ruta 240 con X-550, y se modificará el nudo crítico de Avenida Municipal, calle Carrera y Ruta 240.
En el plano urbano, el aumento de peatones y ciclistas exige ajustes concretos. Se trasladará un cruce peatonero hacia un sector más cercano al puente para asegurar el paso hacia el supermercado de la zona, y se demarcarán nuevos cruces. Sin embargo, la autoridad municipal también impone un deber a los ciudadanos: un aviso previo de 15 días antes de cambiar el sentido de las vías, para que conductores y peatones conozcan los nuevos desplazamientos.
Pese a las señales y semáforos, la cosa no está resuelta solo con infraestructura. Velásquez fue clara al señalar que los tiempos de viaje “probablemente aumentarán”, una realidad que ya sufren quienes enfrentan las congestiones. El plan de contingencia traslada parte de la responsabilidad a la conducta individual: “Podemos modificar, poner señales, poner semáforos, pero si no hay un autocuidado de cada uno de nuestros actores viales es súper complejo que resulte”.
El llamado a la conducción defensiva y a extremar precauciones es urgente, pero queda la incógnita sobre cómo se gestionará el colapso vehicular en horas punta sin una infraestructura alternativa de peso. Mientras el municipio ajusta intersecciones y Vialidad interviene accesos, la seguridad y la fluidez del tránsito quedarán, en última instancia, sujetas a la buena voluntad y el autocuidado de una comunidad que ya está acostumbrada a perder tiempo en el puente, según se mencionó en El Divisadero.
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