CONTRADICCIONES O POLÍTICA DE NEGOCIACIÓN?
El voto en contra de René Alinco al proyecto que busca prohibir las carreras de perros vuelve a instalar dudas sobre el criterio político del diputado por Aysén, quien durante el actual gobierno también ha respaldado iniciativas clave del oficialismo. Una trayectoria de votaciones que abre una pregunta inevitable: ¿sus decisiones responden siempre a convicciones y beneficios para la región, o existe detrás una política de negociación personal?

Otra votación relevante en la Cámara de Diputadas y Diputados vuelve a poner bajo la lupa al diputado por Aysén René Alinco.
Esta vez se trató del proyecto que busca prohibir las carreras de perros en Chile, especialmente las de galgos. La iniciativa fue aprobada en general por 80 votos a favor, 41 en contra y 7 abstenciones, pero Alinco estuvo entre quienes votaron en contra.
No estamos hablando solamente de una discusión sobre una actividad recreativa. El proyecto pretende incorporar a la Ley 21.020 de Tenencia Responsable una prohibición expresa de las carreras de perros, estableciendo sanciones para quienes las organicen o participen en ellas. Sus impulsores sostienen que alrededor de estas competencias existen antecedentes de maltrato, explotación, lesiones, abandono y apuestas ilegales. El proyecto vuelve ahora a la Comisión de Medio Ambiente para su discusión particular.
Y aquí aparece una pregunta política inevitable para Aysén.
René Alinco fue electo desde un espacio político distinto al oficialismo de José Antonio Kast, pero durante estos primeros meses de gobierno ha coincidido con La Moneda en votaciones de especial relevancia.
En mayo, por ejemplo, votó a favor de la idea de legislar el Plan de Reconstrucción Nacional, la denominada MEGARREFORMA de Kast, que obtuvo 90 votos favorables. Antes incluso de que la iniciativa ingresara formalmente, Alinco ya era mencionado como uno de los votos con los que el Ejecutivo contaba para asegurar su aprobación general.
Eso sí, corresponde hacer una precisión importante: aprobar la idea de legislar no significó respaldar todos sus artículos. Cuando se votaron cuatro de sus componentes tributarios centrales, Alinco se abstuvo en la rebaja del impuesto corporativo del 27% al 23% y votó en contra de las disposiciones sobre contribuciones, invariabilidad tributaria e integración del sistema tributario.
También respaldó en abril el proyecto gubernamental de “Escuelas Protegidas”, que avanzó en la Cámara con 103 votos favorables.
Por eso el debate no debería reducirse a derecha versus izquierda. El asunto es qué criterio político está utilizando el representante de Aysén cuando decide sus votos.
Porque un diputado independiente tiene todo el derecho a votar caso a caso. Pero también tiene la obligación política de explicar a sus electores por qué respalda determinadas iniciativas del Gobierno, por qué rechaza otras y qué beneficio concreto obtiene Aysén de esas negociaciones.
Hoy, frente a una iniciativa destinada a aumentar la protección de los animales, René Alinco decidió votar NO.
Y después de verlo convertido en un voto buscado y públicamente contabilizado por el Gobierno de Kast en proyectos estratégicos, la pregunta que corresponde hacer no es una acusación, sino una exigencia democrática de transparencia:
¿Estamos frente a un diputado que vota exclusivamente por convicción, o frente a una forma de hacer política donde cada voto se negocia esperando algo a cambio? Y si existe algo a cambio, ¿es para Aysén… o para beneficio político del propio diputado?
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