MANN LO ADVIRTIÓ: PRIMERO PROMETEN ORDEN, DESPUÉS HAY QUE MIRAR QUIÉN ORDENA A QUIÉN
A casi un siglo de las advertencias de Thomas Mann sobre el miedo, la propaganda y la promesa de orden como antesala del autoritarismo, Chile enfrenta un nuevo ciclo político donde la pregunta vuelve a instalarse: ¿hasta dónde estamos dispuestos a entregar libertad a cambio de seguridad y autoridad?

Cuando la gente está cansada de la delincuencia, la incertidumbre y las promesas incumplidas, aparece la receta de siempre: mano firme, autoridad y orden.
Thomas Mann conoció bien ese clima político.
Su advertencia sigue vigente: las democracias no siempre se debilitan de golpe; a veces empiezan a ceder terreno cuando el miedo hace que cualquier promesa de orden parezca suficiente.
Chile eligió un cambio de rumbo y la derecha volvió al poder con ese discurso en primera fila.
El problema empieza cuando el remedio viene con letra chica.
Porque pedir orden es fácil.
Lo difícil es darse cuenta, cuando ya es tarde, de que uno pidió que ordenaran la casa… y terminaron ordenándole hasta cómo pensar.
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