Aysén lidera causas por manejo ebrio: la ley no frena la tragedia en Fiestas Patrias
Pese a las duras penas de cárcel, casi el 17% de las causas en la Defensoría Regional de Aysén es por conducir bajo efectos del alcohol, duplicando la media nacional.

Iniciamos septiembre y con él las celebraciones más queridas para el país, pero la realidad de nuestra Región de Aysén nos golpea con una verdad incómoda: la ley no ha sido suficiente para frenar la tragedia. De acuerdo con lo informado por El Divisadero, a más de diez años de la norma que sanciona con cárcel efectiva de al menos un año a quienes manejan ebrios y causan lesiones gravísimas o muerte, los delitos no han disminuido ni en Chile ni en nuestro territorio.
Las cifras en Aysén son alarmantes y reflejan cómo esta problemática afecta directamente nuestra seguridad vial y la vida cotidiana. En la Defensoría Regional de Aysén, el casi 17% de las causas atendidas este año se relaciona con delitos de manejo en estado de ebriedad o bajo la influencia del alcohol. Esto contrasta fuertemente con el promedio nacional, donde la incidencia llega solo a un 10%, demostrando que en nuestra región el flagelo golpea con mucha más fuerza.
Las consecuencias de esta irresponsabilidad son devastadoras y las penas son severas. La ley establece que un conductor ebrio que provoque lesiones gravísimas arriesga de 3 años y 1 día a 5 años de cárcel; si el resultado es la muerte, la pena puede llegar a los 10 años de presidio. Sin embargo, la amenaza de estos castigos no ha sido un disuasorio real para los habitantes de nuestra zona.
Más allá del castigo, existe una obligación legal y moral que a menudo se olvida. En todo accidente vial con lesiones o muerte, el conductor está obligado a detenerse, prestar ayuda y dar cuenta a Carabineros. La falta de esta responsabilidad agrava el daño a las víctimas y sus familias, quienes sufren las consecuencias de una combinación fatal que parece repetirse sin freno en nuestras carreteras.
Es fácil creer que a uno no le pasará, que estamos lejos del mundo de la delincuencia, pero la realidad de nuestras cifras demuestra lo contrario. Mientras la conciencia individual no sea el verdadero límite y las modificaciones legales sigan siendo insuficientes, las Fiestas Patrias seguirán empañadas por tragedias evitables. Falta mucho por hacer en educación y prevención territorial para que la combinación de alcohol y volante deje de ser la protagonista de nuestras festividades.
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