EL SENADO PREPARA EL “QUÓRUM JUDICIAL”: SI FALTAN SENADORES POR DESAFUERO, CAMBIAMOS LAS REGLAS
El Senado se prepara para recalcular sus mayorías ante eventuales desafueros de parlamentarios investigados por la justicia. Una situación inédita que abre una incómoda pregunta: ¿terminarán los quórums legislativos dependiendo de cuántos senadores sigan habilitados para sentarse y votar en el hemiciclo? Encontré una imagen oficial del hemiciclo del Senado chileno que funciona muy bien como portada, porque muestra precisamente el espacio donde se producen las votaciones y donde tendría efecto esta eventual modificación de los quórums. La fuente es el propio Senado de la República.

Parece una ironía, pero es noticia: el Senado ya trabaja en modificar su reglamento para enfrentar un escenario que hasta hace poco habría parecido excepcional: que varios de sus integrantes puedan quedar suspendidos de sus cargos producto de eventuales desafueros.
La lista mencionada públicamente no es precisamente corta: Sergio Gahona, Miguel Ángel Calisto, Camila Flores, Alejandro Kusanovic, Loreto Carvajal, Matías Walker y Karol Cariola, todos vinculados a investigaciones distintas, en etapas diferentes y, por supuesto, amparados por la presunción de inocencia.
El problema es que la justicia podría terminar alterando hasta la aritmética parlamentaria.
Hoy son 50 senadores y la mayoría absoluta exige 26 votos. Si uno queda desaforado y suspendido, quedarían 49 en ejercicio y la mayoría bajaría a 25. Por eso la Mesa del Senado ya estudia cómo adaptar sus reglas y sus mayorías a esta nueva realidad.
Y aquí aparece lo insólito: ¿vamos a terminar confeccionando los quórums legislativos de acuerdo con el número de parlamentarios disponibles después de pasar por tribunales?
Porque un desafuero firme no significa condena ni culpabilidad, pero sí produce una consecuencia constitucional concreta: el parlamentario queda suspendido de su cargo, sin poder asistir a Sala o comisiones ni votar. La Constitución así lo establece.
Biblioteca del Congreso de Chile
Y existe además otra paradoja difícil de explicar al ciudadano común: bajo el régimen actualmente vigente, el parlamentario desaforado puede permanecer suspendido de sus funciones y seguir percibiendo su dieta, cuestión que incluso ha motivado proyectos destinados a modificar esa situación.
El caso que aparece más próximo a volver al centro del debate es el del senador Miguel Ángel Calisto, investigado por presunto fraude al Fisco. Su procedimiento de desafuero anterior quedó detenido después de que la investigación fuera reabierta, pero su situación continúa siendo mencionada como una de las que podría avanzar más rápidamente.
Entonces cabe la pregunta:
¿Se nos está atomizando el Senado por causas judiciales?
Porque si seguimos por este camino, mañana tendremos que crear el “quórum con desaforados”, el “quórum sin imputados”, el “quórum de los que alcanzaron a llegar a votar” y quizás hasta reservar un asiento para quien esté esperando audiencia en tribunales.
La democracia necesita reglas capaces de enfrentar situaciones excepcionales.
Pero que el Senado tenga que rediseñar su funcionamiento porque existe un número significativo de sus integrantes involucrados en investigaciones penales no debería parecernos una simple cuestión administrativa.
Es, cuando menos, una señal preocupante para una ciudadanía que eligió 50 senadores para legislar, no 49, 48 o los que vayan quedando disponibles después de las resoluciones judiciales.
A este ritmo, más que modificar el Reglamento del Senado, habrá que agregarle una calculadora judicial.
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