DE 46% A 30%: LOS NÚMEROS EMPIEZAN A HABLAR POR SÍ SOLOS
A seis meses de asumir en La Moneda, José Antonio Kast enfrenta su peor registro en Criteria: su aprobación cae de 46% a 30%, mientras la desaprobación sube hasta 58%. Seguridad, empleo, costo de vida y una creciente distancia entre las promesas de campaña y la percepción ciudadana aparecen como factores que ayudan a explicar un deterioro político que ya no parece circunstancial.

José Antonio Kast llegó a La Moneda en marzo con una ventaja política importante: 46% aprobaba su gestión y solo 30% la desaprobaba. Seis meses después, la fotografía de Criteria se invirtió: 30% aprueba y 58% desaprueba.
La caída tampoco apareció de un día para otro. A fines de marzo la aprobación ya había retrocedido al 43%; en abril llegó a 37%; en mayo rondó el 38%; en junio tuvo un breve repunte hasta el 40% después de la Cuenta Pública; en julio llegó a caer al 32%; terminó agosto en 33% y ahora toca el 30%.
¿Las razones? Una encuesta de aprobación no permite afirmar que exista una sola causa, pero otros indicadores permiten entender el desgaste.
Seguridad, precisamente la bandera con que Kast llegó al poder, sigue siendo una preocupación central.
Sería incorrecto decir que el Gobierno “no ha hecho nada”: en agosto anunció la Agenda contra el Crimen Organizado y el Terrorismo, impulsó reformas legales y constitucionales y ejecutó medidas penitenciarias como el llamado Plan Cancerbero.
Pero buena parte de la agenda todavía depende de legislación e implementación, por lo que sus efectos no son inmediatos.
Y ahí aparece el problema político: la gente evalúa resultados, no anuncios. En agosto Cadem registró que 73% tenía temor de ser víctima de un delito, 61% consideraba que el Estado estaba siendo sobrepasado por la delincuencia y 72% señalaba al crimen organizado como el principal problema de seguridad.
Además, solo 27% veía un cambio claro respecto de gobiernos anteriores; 33% observaba cambios, pero los consideraba insuficientes, y 38% no veía un cambio significativo.
Incluso una agenda de seguridad que inicialmente recibió respaldo comenzó a erosionarse: a fines de agosto 58% decía que el Gobierno debía retirar el proyecto, buscar acuerdos y modificarlo, mientras el apoyo general a esa agenda había caído al 41%.
Pero el desgaste no parece explicarse únicamente por delincuencia.
Está también el bolsillo.
El desempleo llegó a 9,5% en mayo-julio, 0,8 puntos más que un año antes; las personas ocupadas disminuyeron 0,2% y los desocupados aumentaron 10,4%.
El último dato económico tampoco ayudó: la actividad de julio mostró una contracción desestacionalizada mensual, y Cadem constató esta semana que 63% cree que Chile va por mal camino, mientras apenas 32% piensa lo contrario.
Más duro aún: 91% tenía expectativas negativas respecto del empleo, 82% evaluaba negativamente su capacidad económica para comprar bienes y servicios y solo 10% señalaba que su presupuesto le permitía llegar bien a fin de mes y ahorrar.
Y otra encuesta confirma que no se trata únicamente de Criteria: Cadem del 3 de septiembre colocó a Kast en 34% de aprobación y 61% de desaprobación, su peor resultado en esa medición desde que asumió.
La paradoja política es evidente: Kast llegó prometiendo que cambiaría la mano en seguridad, crecimiento y orden.
A seis meses, una parte creciente de la ciudadanía parece preguntarse cuándo esas promesas comenzarán a sentirse en la calle, en el empleo y en el bolsillo.
Porque las elecciones pueden ganarse con expectativas. Los gobiernos, en cambio, terminan siendo evaluados por resultados.
MARZO: 46% aprueba | 30% desaprueba
SEPTIEMBRE: 30% aprueba | 58% desaprueba
En seis meses: –16 puntos de aprobación y 28% de desaprobación.
DATO MATA RELATO: cuando la promesa de “cambiar la mano” choca con la percepción cotidiana, las encuestas pasan la cuenta
Comentarios (0)
Sé el primero en comentar.
Te puede interesar

DOS DÍAS DE DUELO OFICIAL POR CAMILO ESCALONA

MANN LO ADVIRTIÓ: PRIMERO PROMETEN ORDEN, DESPUÉS HAY QUE MIRAR QUIÉN ORDENA A QUIÉN

