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Más allá de la inversión: la deuda territorial y laboral de la salmonicultura en Aysén

El modelo noruego asegura que la riqueza de los recursos naturales quede en el territorio, algo pendiente en Aysén en materia de servicios, seguridad laboral y aportes municipales.

Víctor Reyes2 min de lectura
Más allá de la inversión: la deuda territorial y laboral de la salmonicultura en Aysén

La salmonicultura es clave para las familias, trabajadores y pequeños proveedores de Aysén. Sin embargo, una mirada territorial obliga a preguntarse cuánto de la riqueza generada en nuestros fiordos y canales se queda realmente en la región y cómo mejora la vida cotidiana de sus habitantes.

Noruega dispone de mecanismos para distribuir parte de los ingresos de la acuicultura entre los municipios y territorios productores. Esos recursos contribuyen a financiar servicios e inversiones locales, sin depender de la voluntad de las empresas. En salud y educación, esa diferencia es crucial para el desarrollo local.

En Chile también se pagan impuestos y patentes, pero el aporte territorial de la patente acuícola depende principalmente de la superficie concesionada y no aumenta automáticamente con la producción o las ganancias. Esto limita el impacto en el bolsillo y los servicios de las comunidades.

En Noruega, además, existe un impuesto específico para compartir con la sociedad parte de la renta obtenida del uso de recursos naturales comunes, una obligación que forma parte de sus reglas para invertir y que garantiza un retorno estable al territorio.

La seguridad laboral debe estar en esta conversación. Las muertes de buzos vinculados a la salmonicultura en Chile nos obligan a revisar cómo se protege a quienes trabajan bajo el agua. Si miramos a Noruega, debemos comparar también las exigencias de formación, prevención y respuesta ante emergencias; cada empleo debe ofrecer la certeza de volver a casa.

Tomar a Noruega como referencia exige discutir el conjunto: inversión, contribución territorial, protección ambiental y condiciones de trabajo. Esa comparación completa es la que puede ayudarnos a construir una mejor relación entre la salmonicultura y Aysén, según se mencionó en El Divisadero. Falta discutir cómo fortalecer esa relación para que la riqueza producida aquí contribuya de manera estable a mejorar los servicios y ampliar las oportunidades de nuestros jóvenes.

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Víctor Reyes
Redacción · 24 de septiembre de 2026 · 01:37

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