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Política

En la puerta del horno se quema la Megarreforma

Cuando nada hacía presagiar que los festejos por la aprobación de la Megarreforma…

Víctor Reyes2 min de lectura

La política también tiene sus supersticiones, y una de las más antiguas aconseja no celebrar antes de contar los votos. Sin embargo, el Gobierno parecía dispuesto a inaugurar la fiesta cuando todavía faltaba cerrar el escrutinio. La llamada Megarreforma estaba anunciada como una victoria inevitable, pero terminó detenida a centímetros de la meta: en la puerta del horno y por falta de un solo voto.

La escena revela algo más profundo que un simple tropiezo parlamentario. El Gobierno de ultraderecha, que llegó prometiendo orden y seguridad, aún no consigue exhibir una estrategia coherente en esa materia. En cambio, sí impulsó el denominado plan Quiroz, introducido bajo la apariencia discreta de una iniciativa miscelánea, como si una transformación de gran alcance pudiera pasar inadvertida entre disposiciones secundarias.

Pero el disfraz duró poco. Lo que se presentaba como un conjunto de ajustes técnicos terminó expuesto como una operación política mucho más ambiciosa. La maniobra fue descubierta, discutida y finalmente frenada cuando sus promotores ya parecían posar para la fotografía de la victoria.

La ironía es difícil de ignorar: quienes hicieron campaña denunciando improvisaciones terminaron improvisando una mayoría; quienes prometieron transparencia intentaron esconder una reforma de fondo dentro de un envoltorio legislativo; y quienes proclamaban tener el control descubrieron, en el momento decisivo, que les faltaba precisamente aquello que daban por asegurado. No fue solo una derrota numérica. Fue también una derrota del exceso de confianza y de esa costumbre tan arraigada en el poder de confundir los deseos con los hechos.

Las reformas importantes requieren debate abierto, fundamentos sólidos y legitimidad democrática; no nombres grandilocuentes, atajos reglamentarios ni celebraciones organizadas antes del último voto. Al final, la Megarreforma no fue vencida por una multitud, sino detenida por una ausencia. Y en aquella jornada, con un aire digno del realismo mágico latinoamericano, el poder descubrió que un solo voto podía pesar más que todos sus discursos, mientras el olor de la victoria anticipada se convertía lentamente en olor a ceniza.

Etiquetashornomegarreformapuertapuerta hornosolosolo votovictoriavoto
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Víctor Reyes
Redacción · 22 de julio de 2026

Comentarios (3)

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  • Lectora de Coyhaique

    Excelente cobertura. Ojalá se profundice en el impacto para las comunidades.

    • Redacción Viento Patagón

      Gracias por leernos. Estamos preparando una segunda entrega con ese foco.

  • Vecino de Aysén

    Tema clave para la región. Importante seguir informando con rigor.