El Cuidado Espiritual en Cuidados Paliativos: Un Derecho Reconocido en Chile
La Ley N.º 21.375 de 2021 reconoce los cuidados paliativos universales en Chile, pero su implementación enfrenta desafíos para atender a 41 mil personas con enfermedades no oncológicas, según estudio de la Pontificia Universidad Católica.

Según información de El Divisadero, el primer programa de acompañamiento a personas y familias, “Alivio del dolor y cuidados paliativos por cáncer avanzado”, fue promulgado por el Ministerio de Salud en 1995 e ingresó al sistema de Garantías Explícitas en Salud (GES) en 2005. Esta iniciativa, inicialmente enfocada en pacientes con cáncer, se amplió posteriormente a quienes padecen dolor por cáncer no progresivo. En 2021, la Ley N.º 21.375 consagró los cuidados paliativos como un derecho universal, extendiendo su cobertura a todas las personas con enfermedades terminales o graves, incluyendo causas no oncológicas. Este avance legal busca garantizar el acceso a servicios esenciales en todo el país, incluyendo la Región de Aysén, donde la atención sanitaria suele enfrentar limitaciones logísticas y recursos escasos.
Un estudio de la Pontificia Universidad Católica (2024) estima que cerca de 41 mil personas mayores de 15 años con enfermedades no oncológicas requerirían estos cuidados, cifra necesaria para implementar la Ley. A nivel global, se calcula que al menos 61 millones de personas padecen o mueren anualmente por condiciones que generan sufrimientos graves, una realidad que se agudizará con el envejecimiento poblacional y el aumento de enfermedades crónicas no transmisibles. La falta de recursos suficientes para abordar esta demanda podría dejar a muchos ciudadanos en la Región de Aysén sin acceso a una atención que respete su dignidad y calidad de vida.
Los cuidados paliativos buscan prevenir, identificar y aliviar el sufrimiento en sus dimensiones física, psicológica, social y espiritual. Cicely Saunders, fundadora de este enfoque, acuñó el concepto de “dolor total”, que reconoce que el sufrimiento existencial afecta a la persona en todas sus facetas. En el origen del dolor espiritual está la conciencia de la fragilidad humana, amenazada por la enfermedad y la muerte, lo que exige una atención integral que no siempre está garantizada en regiones con infraestructura limitada.
La Sociedad Española de Cuidados Paliativos identifica necesidades espirituales clave: ser reconocida en la dignidad, encontrar sentido a la historia y enfermedad, reconciliarse consigo mismo y con otros, expresar emociones, experimentar amor y mantener esperanza. Estas dimensiones son esenciales para acompañar a las personas y sus familias frente a la finitud de la vida. Sin embargo, en la Región de Aysén, la escasez de profesionales especializados y la falta de programas estructurados podría limitar la implementación de estos principios.
La Ley N.º 21.375 marca un paso importante, pero su cumplimiento depende de la voluntad política y el financiamiento adecuado. La falta de datos específicos sobre la cobertura en comunas rurales de la región, donde el acceso a servicios es aún más limitado, plantea preguntas sobre cómo se garantizará el derecho a los cuidados paliativos en la práctica. La crítica a la implementación de esta norma podría centrarse en la brecha entre la ley y la realidad en zonas alejadas, donde el tiempo y el espacio son factores que dificultan la atención oportuna.
En síntesis, el cuidado espiritual es una dimensión esencial de los cuidados paliativos, cuyo propósito es acompañar a las personas y sus familias frente al sufrimiento. Aunque la legislación avanza, la falta de recursos y la dispersión geográfica en la Región de Aysén podrían convertir este derecho en un ideal inalcanzable para muchos. La falta de un plan concreto para garantizar la formación de profesionales y la expansión de servicios en áreas rurales sigue siendo un desafío sin resolver.
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