Del asfalto a la asamblea: el chavismo abandona las marchas en Caracas y se repliega en los territorios
Sin recursos para la logística callejera y con la gente negada a ser obligada, el oficialismo venezolano cambia las multitudes movilizadas por asambleas comunales mientras crece el descontento interno y el rechazo a su gestión.

Las imponentes marchas que el Partido Socialista Unido de Venezuela (Psuv) acostumbraba a convocar en Caracas para demostrar fuerza y control callejero han quedado en el olvido. Bajo el interinato que se extiende por ocho meses en Miraflores, las calles ya no ven las multitudes de antes. La última gran convocatoria fue el 3 de marzo de 2026, para exigir la liberación de Nicolás Maduro. Desde entonces, el partido oficialista ha pasado de las tarimas y las movilizaciones masivas a lo que el secretario general Diosdado Cabello denomina “asambleas comunales” permanentes, enfocadas en debatir y preparar consultas de proyectos comunitarios.
El politólogo y exaliado chavista Nicmer Evans explica este repliegue por una razón económica y logística: ya no hay recursos para movilizar gente desde el interior del país, pagar tarimas, refrigerios o la clásica vestimenta roja. Cada centavo que ingresa debe administrarse en función de las fases de estabilización y recuperación económica vinculadas al plan del Departamento de Estado de EEUU. Pero el problema de fondo es político: la estructura del partido está diezmada y ha perdido el control social.
La investigadora social Mirla Pérez advierte que los mecanismos de coerción han desaparecido. “Ya no hay como obligar a la gente a nada”, afirma, refiriéndose al fin de las bolsas CLAP como herramienta de chantaje. A esto se suma el despertar del activismo opositor en las comunidades, principalmente de Acción Democrática y Vente Venezuela, que habían sido ferozmente reprimidos tras el fraude electoral del 28 de julio de 2024. La gente ya no obedece y la militancia real del Psuv ha caído de los tres o cuatro millones de la mejor época de Chávez a menos de 100.000 personas, en su mayoría empleados públicos aferrados a sus cargos.
A la falta de gente en la calle se suma la represión selectiva. El 9 y 30 de abril, trabajadores que intentaron llegar a Miraflores fueron repelidos por colectivos y policías. El propio Cabello admitió haber dado la orden de marchar el 23 de marzo para contrarrestar protestas sindicales. Mientras tanto, la gestión de Delcy Rodríguez suma un rechazo de más del 60% en agosto, percibida como una extensión del gobierno de Maduro, cuyo nombre suena cada vez menos en los actos oficiales, desplazado por la figura de Chávez.
En el núcleo del chavismo también crece la fractura interna. El malestar por los eventos del 3 de enero y el reciente acuerdo petrolero con Estados Unidos anunciado por Donald Trump el 28 de agosto ha generado divisiones formales. Figuras como Elías Jaua marcan distancia, y el “bloque antiimperialista” ha protagonizado protestas más notorias que las del propio Psuv, que solo se proyecta mediáticamente con las ruedas de prensa de los lunes.
Pese al intento de Cabello por mostrar fuerza territorial —asegurando el 24 de agosto que han alcanzado a más de tres millones de personas y que están listos para ganar elecciones—, la realidad en el territorio es otra. Pérez sostiene que las estructuras comunales están disminuidas, sin relevo ni apoyo popular. La gente solo depende del Estado para el gas, pero se organiza por fuera del chavismo para resolver el agua y otros servicios. Las consultas populares tienen una movilización casi nula porque no hay autoridad que arrastre a la participación.
El panorama para el oficialismo es de retirada. Evans sostiene que el Psuv intentará sobrevivir electoralmente, quizás obteniendo algunos escaños parlamentarios o alcaldías, pero con posibilidades nulas de ganar la Presidencia en comicios realmente libres. El partido que alguna vez llenó las calles de Caracas hoy se repliega en asambleas comunitarias, mientras el descontento popular y la organización territorial por fuera de su control siguen en aumento.
Con información de: Efecto Cocuyo (Venezuela).
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