Brasil llega a la segunda vuelta con la justicia electoral desbordada por denuncias cruzadas
Las acciones judiciales entre Lula da Silva y Flávio Bolsonaro se multiplicaron un 217% respecto de 2022 y las encuestas siguen dentro del margen de error.

A cuatro días de la segunda vuelta presidencial en Brasil, la disputa entre Lula da Silva y Flávio Bolsonaro entra en su momento más tenso, con encuestas que continúan estrechándose y una polarización que, según lo informado por Radio Universidad de Chile, ya pone a prueba a las instituciones electorales. El Tribunal Superior Electoral registró 162 acciones relacionadas con propaganda electoral y derechos de réplica en los nueve días posteriores a la primera vuelta, frente a solo 51 en el mismo período de 2022: un incremento superior al 217%. El propio presidente del tribunal, Kassio Nunes Marques, convocó el 13 de octubre a los representantes jurídicos de ambas campañas para intentar reducir los litigios y advirtió que la acumulación de demandas puede restringir el debate político y provocar decisiones contradictorias dentro de la justicia electoral.
Lejos de disminuir, las controversias escalaron: ambas candidaturas buscan incluso la anulación de la fórmula adversaria. La campaña de Lula presentó una acción contra la candidatura de Flávio Bolsonaro por supuesto beneficio electoral derivado de la manipulación de algoritmos de redes sociales, especialmente de Meta, tras una investigación de Folha de S.Paulo que reveló comunicaciones internas de trabajadores de la compañía que reconocían restricciones sobre las cuentas del oficialismo mientras determinados sistemas recomendaban contenidos vinculados a Bolsonaro. La empresa reconoció fallas técnicas, aunque negó cualquier favoritismo político deliberado, y el organismo judicial electoral exigió garantizar condiciones equitativas bajo amenaza de multas económicas. Meta informó que adoptó 17 medidas correctivas, pero la justicia concedió otras 24 horas al Ministerio Público electoral para evaluar esas medidas.
Flávio Bolsonaro respondió el martes 20 de octubre solicitando al mismo tribunal la anulación de la fórmula integrada por Lula y su vicepresidente, Geraldo Alckmin, acusando al gobierno de utilizar recursos públicos y datos personales para difundir masivamente mensajes de WhatsApp sobre programas sociales como Bolsa Família, Gás do Povo y Luz do Povo. La acción incluye al ministro de comunicación, Sidônio Palmeira, y pide medidas que podrían derivar en la inhabilitación electoral de los responsables. La controversia tomó fuerza después de que CNN Brasil documentara que el gobierno continuó enviando comunicaciones mediante su cuenta oficial GovBR durante el período de restricciones electorales. Hasta ahora no se ha demostrado que las bases de datos estatales se entregaran a la campaña de Lula ni que existiera una utilización electoral ilegal de esa información.
El problema, más allá del resultado de ambas denuncias, es institucional: el tribunal debe garantizar que ninguna candidatura reciba ventajas indebidas, pero también evitar que las acusaciones se conviertan en mecanismos para desacreditar anticipadamente los resultados. Si la elección termina con diferencias pequeñas, las controversias actuales podrían alimentar nuevos cuestionamientos sobre su legitimidad, especialmente en un país que todavía enfrenta las consecuencias de la polarización de 2022.
La confrontación también se trasladó al terreno personal el domingo 18 de octubre, durante el primer debate cara a cara organizado por la cadena Band ante unos 5,4 millones de espectadores. Durante más de dos horas, las acusaciones de corrupción, las referencias a investigaciones judiciales y las provocaciones desplazaron buena parte de las propuestas programáticas. Flávio cuestionó las investigaciones que afectan al hijo del presidente, mientras Lula respondió con el caso Banco Master y las controversias sobre el financiamiento de una película dedicada a Jair Bolsonaro. Lula llegó a desafiar a Flávio a abrir sus antecedentes bancarios y telefónicos junto con los de sus respectivas familias, y el martes formalizó la propuesta ante la justicia electoral, condicionada a que Flávio aceptara hacer lo mismo.
Las primeras evaluaciones cualitativas tras el debate sugieren que el enfrentamiento tampoco consiguió convencer claramente a los votantes más indecisos. La investigación de Quaest publicada este miércoles sitúa a Flávio Bolsonaro con el 45% de las preferencias frente al 44% de Lula; una semana antes la distancia era de dos puntos, con 46% y 44%. En votos válidos, la diferencia queda en 50,56% para Bolsonaro frente al 49,44% del presidente, ambos dentro del margen de error de dos puntos porcentuales. BTG/Nexus publicó el lunes una proyección de 50,3% para Flávio y 49,7% para Lula, mientras Meio/Ideia registró este miércoles 51,1% frente a 48,9%. Un balance de Poder360 muestra que Flávio conserva ventaja numérica en 15 de las 16 encuestas nacionales consideradas, por lo que sería prematuro hablar de una remontada oficialista consolidada.
El otro factor determinante será la participación: Quaest registra que cerca del 90% del electorado considera definitiva su elección, aunque en la pregunta espontánea los indecisos llegan al 14%. Brasil llega así al domingo con una elección extraordinariamente ajustada, un ambiente político cada vez más confrontacional y una justicia electoral sometida a una presión que podría prolongarse incluso después de conocerse los resultados, de acuerdo con lo informado por Radio Universidad de Chile.
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