AYSÉN: DE “TU PROBLEMA ES MI PROBLEMA” A “TU PROBLEMA YA NO ES MI PROBLEMA”
El Presupuesto 2027 propone fusionar las becas Aysén, Patagonia Aysén y Magallanes en un solo programa. Una reorganización que abre interrogantes sobre financiamiento y cobertura para estudiantes de territorios aislados, donde la limitada oferta académica obliga a miles de jóvenes a estudiar lejos de sus hogares. Beneficios conquistados tras años de demandas regionales vuelven al centro del debate: de “Tu problema es mi problema” a la pregunta de si, desde Santiago, la Patagonia vuelve a quedar demasiado lejos.

AYSÉN: DE “TU PROBLEMA ES
El Presupuesto 2027 del Gobierno de José Antonio Kast trae una señal preocupante para el extremo austral: las becas Aysén, Patagonia Aysén y Magallanes dejarían de funcionar como programas separados y pasarían a integrarse en un único programa denominado “Becas Patagonia”.
No es un detalle administrativo menor. Son ayudas creadas precisamente porque vivir y estudiar en Aysén o Magallanes no cuesta lo mismo que hacerlo en el centro del país. En Aysén, la Beca Patagonia permite que jóvenes que no encuentran su carrera en la limitada oferta académica regional puedan estudiar fuera de la región; mientras otros beneficios apoyan a quienes permanecen estudiando en el territorio.
Fusionarlas abre una pregunta que el Gobierno debe responder con cifras: ¿cuánto dinero tendrá efectivamente el nuevo fondo y cuántos estudiantes podrán acceder a él?
Porque si la reorganización termina significando menos recursos o menor cobertura, el efecto será especialmente duro en territorios aislados. Para muchas familias de Aysén, mandar un hijo o hija a estudiar a Santiago, Valdivia, Concepción, Temuco o Puerto Montt significa pagar pasajes, alojamiento, alimentación y asumir además el costo humano del desarraigo.
Y Aysén tiene memoria.
En 2012 esta región dejó su histórica tranquilidad y salió masivamente a las calles bajo una consigna que recorrió Chile:
“Aysén, tu problema es mi problema”.
Aquella movilización reclamaba precisamente contra el aislamiento, el costo de vida, la falta de oportunidades y las desigualdades que significa vivir lejos del centro político y económico del país.
Catorce años después, resulta inevitable preguntarse si desde Santiago aquella frase empieza a escribirse al revés:
“Patagonia: tu problema ya no es mi problema”.
Fusionar programas puede tener una justificación administrativa. Pero fusionar no puede convertirse en sinónimo de reducir oportunidades.
El Presupuesto 2027 tendrá que demostrarlo con algo mucho más concreto que declaraciones: recursos, cobertura, número de beneficiarios y garantías de que ningún joven de Aysén o Magallanes tendrá que renunciar a estudiar simplemente por haber nacido lejos de Santiago.
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