ARGENTINA–INGLATERRA: UNA SEMIFINAL CON SABOR A REVANCHA
Cuarenta años después de México 1986, Argentina e Inglaterra volverán a mirarse frente a frente en una Copa del Mundo.

ARGENTINA–INGLATERRA: UNA SEMIFINAL CON SABOR A REVANCHA
Cuarenta años después de México 1986, Argentina e Inglaterra volverán a mirarse frente a frente en una Copa del Mundo. Aquella tarde, Diego Armando Maradona marcó primero con la inolvidable “Mano de Dios” y luego firmó el “Gol del Siglo”, dejando rivales en el camino antes de vencer al arquero inglés. Fueron dos jugadas distintas que terminaron eliminando a Inglaterra.
El partido también revive el recuerdo de la guerra de las Falkland Islands —islas Malvinas para los argentinos—, iniciada en 1982 por la Junta Militar encabezada por Leopoldo Fortunato Galtieri y que dejó 649 combatientes argentinos muertos, entre ellos Mario Almonacid, un joven conscripto hijo de chilenos.
Mientras la dictadura de Augusto Pinochet colaboraba secretamente con el Reino Unido, pese al espíritu continental del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR), cuatro décadas después la historia vuelve a cruzarse, pero esta vez sobre el césped.
Una vez más, el deporte se encuentra con la política. Maradona, surgido desde las barriadas pobres de Villa Fiorito, nunca ocultó su admiración por su compatriota Ernesto “Che” Guevara, el médico argentino que participó en la guerrilla contra la dictadura de Fulgencio Batista, respaldada por Estados Unidos, y que posteriormente se convirtió en compañero y amigo de Fidel Castro durante la Revolución cubana.
Las vueltas del fútbol y de la historia hacen que hoy Argentina sea presidida por Javier Milei, un civil de ultraderecha, mientras Chile tiene como presidente a José Antonio Kast, otro referente de la derecha radical latinoamericana. Ambos gobiernos han expresado cercanía política con la administración estadounidense de Donald Trump. Ayer fueron las dictaduras militares de Videla, Viola, Galtieri y Bignone; hoy son gobiernos civiles elegidos democráticamente, pero situados en el extremo derecho del tablero político.
En la Patagonia, sin embargo, la memoria tiene más de una camiseta. Estarán quienes deseen la derrota argentina por una antigua rivalidad deportiva, pero también estarán los chilenos que recuerdan que la Patagonia argentina fue refugio y protección para muchas familias que escaparon de la dictadura de Pinochet. Tras el término del régimen militar argentino, el presidente radical Raúl Alfonsín abrió una nueva etapa democrática y mantuvo una política de acogida hacia quienes buscaban protección al otro lado de la cordillera.
Por eso, este miércoles 15 de julio de 2026, a las 16:00 horas en Aysén, presenciaremos la revancha de una revancha. Esta vez no habrá portaaviones, trincheras ni jóvenes conscriptos: habrá once contra once, una pelota y una danza de millones de dólares.
Lionel Messi podrá transformarse en el Maradona de esta época y volver a dejar a Inglaterra en el camino, o los ingleses podrán cobrarse finalmente la revancha de aquel inolvidable Mundial de México 1986.
Todo ocurrirá en un campeonato que pasó de ser una gran fiesta deportiva a convertirse también en una poderosa maquinaria económica y política. Una realidad que quedó retratada cuando Donald Trump reconoció haber llamado al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, para pedir que se revisara y eliminara la suspensión provocada por una tarjeta roja sufrida por un jugador de Estados Unidos.
Trump explicó después, casi como un mea culpa, que cuando realizó la petición no sabía que un presidente no podía intervenir de esa manera. Como si desde la Casa Blanca hubiera intentado actuar cual árbitro del VAR, revisando desde una pantalla una jugada ya sancionada*
La diferencia es que el VAR puede corregir una decisión dentro de la cancha. La historia, en cambio, no siempre concede revancha.
Argentina–Inglaterra: noventa minutos, cuarenta años de memoria y un balón rodando entre el deporte, la política y la historia.
*Nota: La intervención atribuida a Trump se relacionó con la suspensión del estadounidense Folarin Balogun; la FIFA, presidida por Gianni Infantino, levantó posteriormente la sanción, provocando cuestionamientos por lo inusual de la decisión.
www.vientopatagon.com Viento Patagon
Comentarios (3)
- Lectora de Coyhaique
Excelente cobertura. Ojalá se profundice en el impacto para las comunidades.
- Redacción Viento Patagón
Gracias por leernos. Estamos preparando una segunda entrega con ese foco.
- Vecino de Aysén
Tema clave para la región. Importante seguir informando con rigor.
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