Alvarado exige que las críticas a su política exterior se hablen ‘en privado’ mientras el gobierno defiende el Escudo de las Américas
El biministro del Interior cuestionó la forma en que Bachelet y Boric expresaron sus reparos, pero no aclara las dudas sobre la presión estadounidense ni los resguardos reales de soberanía.

El biministro del Interior y vocero, Claudio Alvarado, cuestionó la declaración conjunta de los expresidentes Michelle Bachelet y Gabriel Boric contra la adhesión de Chile al Escudo de las Américas, y pidió que las diferencias se traten ‘en privado’. Según se mencionó en The Clinic, Alvarado sostuvo que ‘lo que corresponde es llamar, pedir una reunión, y hablar estos temas en privado’, cuestionando la decisión de los exmandatarios de expresar sus reparos a través de la prensa.
El gobierno defiende la incorporación de Chile al tratado impulsado por Estados Unidos, argumentando que el acuerdo no implica subordinación ni compromete la soberanía nacional. Alvarado afirmó que ‘si nosotros concurrimos a este acuerdo político es por convicción’ y que ‘aquí no hay ninguna transgresión a la legislación nacional o internacional’. Sin embargo, la adhesión abrió un nuevo flanco de controversia que puso en evidencia las tensiones internas al interior de La Moneda.
La crítica de Alvarado a Bachelet y Boric no abordó las preguntas que sí generó la filtración sobre la presión estadounidense. El excanciller Mariano Fernández y el ministro Francisco Pérez Mackenna habrían transparentado en una reunión que Estados Unidos ejerció presión para la incorporación de Chile, algo que Alvarado calificó de filtración indebida. La falta de claridad sobre los alcances reales de esa presión queda en el aire, ya que el propio gobierno reconoció que la fecha de firma fue ‘un poco sorpresiva’ y que el acuerdo estaba ‘proyectado eventualmente un poco más adelante’.
El tono de Alvarado hacia los expresidentes revela una contradicción: mientras cuestiona que Bachelet y Boric comuniquen sus diferencias por redes sociales y medios, el propio gobierno utiliza voceros oficiales para responder públicamente. ‘El Presidente es el que hoy día tiene el legítimo derecho y dirige por mandato constitucional la política exterior de nuestro país’, sostuvo Alvarado, en un argumento que no explica por qué las diferencias no se resolvieron antes de que escalaran a la esfera pública.
El biministro también intentó desactivar las preocupaciones sobre soberanía, señalando que la incorporación no implica operaciones militares extranjeras en territorio chileno y que una eventual presencia de tropas requeriría autorización del Congreso. No obstante, la defensa oficial no logró convencer a quienes cuestionan que un acuerdo entre países de la misma línea política pueda realmente garantizar la autonomía chilena frente a los intereses de una potencia extranjera.
Alvarado pidió que el episodio se supere y que los expresidentes ‘tomen el teléfono, pidan una audiencia al Presidente, conversen sus puntos de vista’. La solicitud, sin embargo, no responde a las preguntas que la ciudadanía se formula sobre las condiciones reales de la adhesión chilena al Escudo de las Américas y el grado de presión externa involucrado.
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