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Campos de Hielo sin financiamiento estatal en el Presupuesto 2027: el agua que Aysén no puede darse el lujo de no conocer

El proyecto de Presupuesto 2027 dejó sin financiamiento estatal directo al Instituto Chileno de Campos de Hielo, y la pregunta que queda es quién garantizará el conocimiento acumulado sobre las reservas de agua dulce de la Patagonia.

Víctor Reyes3 min de lectura
Campos de Hielo sin financiamiento estatal en el Presupuesto 2027: el agua que Aysén no puede darse el lujo de no conocer

Hay riquezas que un país tarda en reconocer, a veces porque las tiene tan cerca que termina considerándolas parte del paisaje. En Aysén vivimos rodeados de ríos, lagos, glaciares y paisajes que despiertan admiración, pero tenerlos cerca no significa comprenderlos suficientemente ni garantiza que sepamos protegerlos para las generaciones que vienen. En un mundo donde el cambio climático intensifica las sequías, altera los ciclos de lluvia y amenaza las reservas de agua dulce, los glaciares han dejado de ser solamente una maravilla natural: son reservas estratégicas para el futuro, y la Patagonia, con sus enormes extensiones de hielo, ocupa un lugar privilegiado en ese escenario, según se planteó en El Divisadero.

Por eso resulta difícil comprender que el proyecto de Presupuesto 2027 haya dejado sin financiamiento estatal directo al Instituto Chileno de Campos de Hielo, una institución que durante décadas ha contribuido a explorar, estudiar y generar conocimiento sobre uno de los territorios más relevantes de nuestro país. No se trata únicamente de los recursos que recibía una corporación: se trata de entender qué importancia le asignamos a conocer nuestro propio territorio. La soberanía no se defiende solamente trazando límites en un mapa o pronunciando discursos, también se ejerce investigando, recorriendo y comprendiendo aquello que decimos proteger.

El Gobierno ha señalado que existen otras instituciones con recursos para desarrollar estudios relacionados con Campos de Hielo. Esa explicación merece ser considerada, pero surge una pregunta inevitable: cómo se garantizará la continuidad de la experiencia acumulada, del trabajo en terreno y del conocimiento construido durante tantos años. Si esas capacidades serán asumidas por otros organismos, corresponde explicar cómo y con qué recursos. Lo que no parece razonable es tratar una decisión de esta naturaleza como si se limitara a eliminar una partida presupuestaria más.

Basta mirar brevemente hacia Argentina para advertir que la protección de las tierras patagónicas también es motivo de una intensa discusión política. Allí, las controversias sobre la propiedad extranjera de terrenos y el acceso a espacios naturales estratégicos han vuelto a poner sobre la mesa el valor económico y geopolítico de la tierra y el agua. No significa que toda inversión extranjera persiga apropiarse de esos recursos, pero sí recuerda que el territorio y lo que contiene importan, y mucho.

Mientras el mundo comienza a mirar el agua con otros ojos, la pregunta para Aysén y para Chile es qué estamos haciendo con el patrimonio natural que tenemos. Quizás el problema sea que seguimos mirando Campos de Hielo como un lugar remoto, distante de nuestra vida cotidiana, cuando debería formar parte de las prioridades estratégicas del país. No sabemos exactamente qué valor tendrá cada reserva de agua dentro de treinta o cincuenta años, pero sí sabemos que su disponibilidad será cada vez más importante y que el conocimiento necesario para protegerla no se improvisa de un día para otro.

Un país responsable no espera a que un recurso se vuelva escaso para descubrir su importancia. Queda pendiente la explicación sobre cómo y con qué recursos se asumirán las capacidades que deja el Instituto Chileno de Campos de Hielo. Cuando finalmente entendamos el verdadero valor de lo que tenemos, la pregunta no será cuánto costaba financiar a quienes lo estudiaban, sino por qué no fuimos capaces de comprender, a tiempo, lo que teníamos delante.

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Víctor Reyes
Redacción · 3 de noviembre de 2026 · 00:36

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