Pérdidas en fondos de pensiones: ¿Quién paga cuando los conservadores fallan en la Región de Aysén?
Las caídas en fondos como el E y el D afectan a trabajadores cercanos a la jubilación, con pérdidas que impactan sus ahorros y la estabilidad en la vida cotidiana de la gente de la región.

Quien revisó su cartola en las últimas semanas probablemente se llevó una sorpresa amarga. El Fondo E, presentado durante años como el refugio para quienes se acercan a la jubilación, acumuló una caída real de 10,39% entre enero y septiembre, cifra que se aproxima al desplome de 13,11% registrado en todo 2021. El Fondo D, donde se concentra buena parte de quienes ya bordean la edad de retiro, retrocede 6,38% en el mismo período. Esta crisis, que ya se señala en la Región de Aysén, pone en riesgo el ahorro de quienes confiaron en la estabilidad de estos fondos, según se mencionó en El Divisadero. Las administradoras firmaron con grandes bancos internacionales contratos de derivados conocidos como swaps de tasas, un negocio que ganaba si las tasas bajaban y perdía si subían. Sin embargo, la inflación asociada a la guerra en Irán, el creciente endeudamiento fiscal norteamericano y las decisiones de la Reserva Federal empujaron las tasas al alza, generando pérdidas de cerca de US$7.700 millones entre enero y septiembre. La Superintendencia de Pensiones vio venir el problema y fijó nuevos límites que entran plenamente en vigor en noviembre. Para el afiliado, la reacción más instintiva, cambiarse de fondo después de la caída, suele ser la peor, porque fija la pérdida y deja a la persona fuera de una eventual recuperación. Para quienes están pronto a jubilar, lo ideal es que puedan seguir trabajando unos meses más, como una alternativa razonable de recuperación, ya que cada mes adicional suma ahorro y acorta el período que ese fondo debe financiar. La discusión pendiente es si un fondo conservador debe usar derivados, instrumentos de alta volatilidad, para algo distinto de cubrir riesgos, y quién responde cuando la estrategia falla. Hoy la respuesta es incómoda, porque las comisiones se cobran igual y la pérdida la absorbe el trabajador.
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