KAST, LA SOBERANÍA DE CHILE NO SE DEFIENDE DE RODILLAS ANTE MILEI!
amenaza de represalias tributarias contra empresas chilenas por la ruta Punta Arenas–Malvinas pone a prueba la independencia diplomática de Kast frente a la Argentina de Milei. La soberanía nacional no puede quedar subordinada a las amistades ideológicas.

DE LOS ABRAZOS IDEOLÓGICOS A LAS AMENAZAS ECONÓMICAS: EL PRIMER GRAN EXAMEN DE LA DERECHA CHILENA FRENTE A ARGENTINA.
La ultraderecha chilena, que durante años hizo de la soberanía nacional, el patriotismo y la defensa de nuestras fronteras sus principales banderas políticas, enfrenta ahora una incómoda prueba de coherencia.
Desde Argentina, el diputado peronista Guillermo Michel presentó una iniciativa legislativa para terminar con beneficios tributarios y acuerdos de protección de inversiones que favorecen a empresas chilenas, como represalia por la próxima reactivación de la ruta marítima comercial entre Punta Arenas y las islas Malvinas.
¿El motivo? Un buque de bandera chilena, el Danstar, pretende desarrollar una actividad comercial que puede beneficiar directamente a la economía de Magallanes.
Y aquí comienza la contradicción política.
José Antonio Kast, tan cercano ideológicamente a Javier Milei, debe demostrar que su proclamado patriotismo no termina donde comienzan sus amistades internacionales.
Porque una cosa es compartir escenarios, discursos anticomunistas, encuentros con la derecha internacional y hasta simpatías con un presidente argentino que ha convertido su extravagancia política y sus presentaciones de rock en parte de su espectáculo personal.
Y otra muy distinta es defender, con independencia y firmeza, los intereses económicos, comerciales y marítimos de Chile.
La reclamación argentina sobre las Malvinas constituye una controversia histórica con el Reino Unido que Chile ha reconocido diplomáticamente. Pero esa solidaridad no significa aceptar automáticamente que un parlamentario extranjero pretenda castigar inversiones chilenas por una operación comercial.
Mucho menos que se extienda una controversia territorial a las relaciones económicas entre dos países vecinos.
¿Dónde queda entonces el nacionalismo de Kast? ¿Dónde queda aquella derecha que se golpea el pecho hablando de patria, bandera y soberanía?
La política exterior chilena no puede convertirse en rehén de afinidades ideológicas, ni depender de la simpatía personal que La Moneda tenga por Javier Milei.
Y aunque la propuesta proviene de un diputado opositor argentino y no del Gobierno de Milei, el desafío diplomático existe: impedir que esta controversia termine perjudicando a empresas, trabajadores y habitantes de Magallanes.
Chile no necesita un presidente que se incline ante sus amigos ideológicos. Necesita uno que sea capaz de defender los intereses nacionales, incluso cuando quien debe escuchar el reclamo sea su aliado político más cercano.
Porque el patriotismo no se demuestra gritando contra adversarios internos.
SE DEMUESTRA DEFENDIENDO A CHILE, INCLUSO FRENTE A LOS AMIGOS.
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