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SI TRUMP CIERRA LA LLAVE DEL DIÉSEL, CHILE LO SENTIRÁ EN EL BOLSILLO

Una eventual restricción de Estados Unidos a las exportaciones de diésel golpearía especialmente a Chile, donde cerca del 83% del diésel importado proviene de ese país. Transporte de carga, minería, construcción y distribución de alimentos podrían enfrentar mayores costos, trasladando parte de ese impacto al precio final que pagan las familias. Por ahora, Trump ha respaldado la idea de limitar las exportaciones, pero la medida aún no ha sido formalizada.

Víctor Reyes2 min de lectura

No estamos hablando solamente del precio que aparece en una estación de servicio.
Chile depende fuertemente del diésel importado y Estados Unidos es, por lejos, nuestro principal proveedor externo.

Si Washington finalmente restringe sus exportaciones, Chile tendría que buscar rápidamente combustible en mercados como Corea del Sur, Japón u otros proveedores, justamente cuando el mercado mundial del diésel ya está extremadamente estrecho.

Eso significa más competencia por el combustible, mayores costos de transporte y presión sobre los precios.

¿Dónde se sentiría primero?

En los camiones que transportan alimentos y mercaderías, en la maquinaria pesada, en la construcción y especialmente en la gran minería, donde enormes camiones, equipos y generadores funcionan con diésel. La propia CNE proyecta que la demanda nacional seguirá creciendo por el transporte carretero y la minería.

Y ahí comienza el efecto dominó: sube el costo del camión que lleva frutas, verduras, carne, materiales de construcción o productos al supermercado; aumenta el costo de producir y transportar, y parte de ese mayor gasto termina trasladándose al precio final.

En palabras simples: no se trata de que mañana Chile se quede sin diésel, porque existen inventarios, producción nacional y proveedores alternativos. Pero reemplazar rápidamente al principal proveedor sería más caro y difícil, especialmente en un mercado mundial con escasez. El riesgo es una nueva presión inflacionaria que terminaría llegando al bolsillo de las familias.

Chile mantiene además el MEPCO, que puede amortiguar parte de las variaciones del precio de los combustibles, incluido el diésel, pero ese mecanismo puede suavizar el impacto en precios: no puede fabricar el combustible que falte en el mercado internacional.

Cuando una potencia decide proteger su mercado interno cerrando sus exportaciones, el costo puede terminar pagándose a miles de kilómetros de distancia.

Y Chile, por su alta dependencia del diésel estadounidense, estaría entre los países directamente expuestos.

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Víctor Reyes
Redacción · 25 de septiembre de 2026 · 14:37

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